Rescatando la cultura indígena
Pueblos Indígenas: Educación para la integración
Pueblos Indígenas: Educación para la integración
Hay un largo camino por recorrer para la integración de la cultura indígena y occidental. Las posturas son diversas al respecto, pero lo cierto es que hay una preocupación por mantener viva las costumbres y tradiciones de los pueblos originarios a través de una educación integral.
Habitan en las riberas del río Ucayali desde el siglo XIV y aunque hace más de 400 años tuvieron su primer contacto con la civilización, los Cocama Cocamillas aún no comprenden cómo el territorio que habitan dejó de ser el espacio donde su lengua y costumbres constituyeron el principal lazo de unión entre sus miembros, sus ancestros y los apus, para convertirse en un lugar casi desconocido, con nuevas formas y normas.
Sabiduría ancestral
Como los Cocama Cocamillas otros 64 pueblos indígenas habitan la amazonía peruana. Herederos de una amplia sabiduría sobre el manejo y uso adecuado de los recursos naturales del bosque y el mantenimiento de un medio ambiente saludable, estos pueblos ocuparon nuestro territorio siglos antes de la formación del Estado peruano y han sido los guardianes de las riquezas que hoy alberga nuestra selva.
Sus conocimientos, transmitidos de generación en generación de manera oral, sobrevivieron al tiempo a través del ejercicio de sus tradiciones y costumbres, que se nutren de una cosmovisión integradora del universo: la unión armoniosa entre la pacha (tierra), el tiempo (medio ambiente) y el espacio (territorio), los que dieron origen a la vida, al propio hombre.
Por esa razón, su supervivencia depende de la naturaleza. Si ésta se destruye o agota no sólo les genera empobrecimiento económico y social, sino también inestabilidad espiritual, pues se atenta contra su universo simbólico, contra sus mitos y dioses.
A pesar de esta abundancia en conocimientos, los indicadores socio económicos que crecen en el interior de sus comunidades están asociados a la pobreza, desnutrición y acelerada destrucción de su hábitat, debido a diversos factores, entre ellos la privatización de los suelos, el escaso acceso a servicios básicos y una inadecuada educación.
El índice de mortalidad y desnutrición se ha enquistado en estas comunidades. El caso de los jíbaros-jíbaros, pueblo asentado alrededor del Río Santiago (Amazonas), ilustra esta realidad. El 90 por ciento de su población padece de desnutrición.
Según algunos especialistas, cientos de niños y niñas nativos mueren antes de nacer o al nacer porque las madres no recibieron los cuidados necesarios o porque perdieron conocimiento invaluable de su hábitat, al no enseñárseles el valor de su cultura y origen.
Por su parte, la secretaria de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), Jude Jumanga, manifiesta que si bien algunas madres son analfabetas, saben cómo alimentar a sus niños. “Las mujeres se mantenían bien con los elementos naturales, después de la depredación empezó la escasez de alimentos. Ahora las madres dependen del mercado”. Para Jumanga, la desnutrición empezó en la década del 70 con la explotación de los recursos de la amazonía.
El periodista especializado en temas amazónicos, Róger Rumrril, refiere que las políticas del Estado son poco sensibles a las necesidades de estos pueblos y, por esa razón, su cultura y lengua van desapareciendo y quedando en el olvido.
“Cada pueblo se identifica con su lengua y al perderla también pierde identidad. La pluriculturalidad del país será verdadera cuando cada persona pueda sentirse orgullosa de sus costumbres, lengua y conocimientos, y vea el interés en los demás de conocer sobre su origen”, sostiene.
Educación y lengua
La Declaración de las Naciones Unidas, sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, establece en su décimo tercer artículo que los pueblos indígenas tienen derecho a revitalizar, utilizar, fomentar y trasmitir a las generaciones futuras su historia, idioma, tradiciones orales, filosofías, sistemas de escritura y literaturas. Sobre este acápite se presentan diferentes posturas.
Un sector indica que lo mejor es que los niños y niñas sean educados en su lengua madre, otros señalan que deben ser castellanizados y un tercer sector manifiesta que deben ser educados en ambas lenguas para generar procesos de interculturalidad.
Para María Julia Tagle, directora de la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, es importante entender que la educación intercultural no es sólo un derecho de los pueblos indígenas, sino de todo el país.
Bajo este enfoque la nueva Ley General de Educación plantea la interculturalidad como uno de los principios básicos de la educación peruana, con el objetivo de promover la valoración de la diversidad cultural, étnica y lingüística dentro de todo el territorio.
“Los estudiantes de zonas urbanas, rurales y de cualquier clase social deben recibir una educación intercultural. La interculturalidad no debe ser exclusividad de los pueblos indígenas”. Indica que se ha dado énfasis a la interculturalidad en estos pueblos, pues son ellos los más vulnerables al contexto actual.
La Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe capacita docentes en el manejo de estrategias metodológicas con enfoque intercultural, además genera espacios de diálogo en las comunidades para que el padre o madre sea quien decida la forma en que su hijo debe ser educado. El propósito es conjugar los aprendizajes adquiridos en la escuela y en su propia comunidad.
“La escuela no debe divorciarse de la vida del niño por eso se debe interculturalizar los saberes. Por ejemplo los niños deben saber usar el reloj para medir el tiempo pero también deben saber que basta con ver su sombra para saber qué hora es”, sostiene la educadora.
Agrega que valorar la cultura de estos pueblos empieza por generar espacios donde se promueva el uso de las lenguas para que las personas que las hablan se sientan reconocidas. Dentro de poco el tema tendrá más importancia de la que ya tiene, pues ahora existe una tendencia global a erradicar la educación monocultural, advierte Tagle. “Cada vez más, escuelas tanto públicas como privadas, van a implementar la educación intercultural”.
Sin embargo, para Róger Rumrrill el esfuerzo de la Dirección Nacional de Educación Bilingüe Intercultural no es suficiente, porque al final un solo profesor termina enseñando a todos los grados juntos, no se cuentan con libros bilingües, se les enseña sobre temas que no se relacionan con su entorno y al final se termina por castellanizarlos. “No hay política de Estado sostenida. Lo que se hace es valioso, pero no es suficiente”, puntualiza.
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